jueves, 29 de mayo de 2014

El amor es un desafío

El amor es un desafío constante; no un lugar de reposo,
sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía
o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto
al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde
la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro
al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.

Nuestra cultura lleva a una forma de vida difusa y
desconcentrada, que casi no registra paralelos.
Se hacen muchas cosas a la vez: se lee, se escucha la radio,
se habla, se fuma, se come, se bebe. Somos consumidores con
la boca siempre abierta, ansiosos y dispuestos a tragarlo
todo: películas, bebidas, conocimiento. Esa falta de
concentración se manifiesta claramente en nuestra dificultad
para estar a solas con nosotros mismos. Quedarse sentado,
sin hablar, fumar, leer o beber, es imposible para la mayoría
de la gente. Se ponen nerviosos e inquietos y deben hacer algo
con la boca o con las manos.

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